sábado, 9 de enero de 2010

Deuda

Nació con los ojos abiertos; minutos después de haber nacido, vio a su padre directamente a los ojos; al ver esa escena, casi puedo asegurar que deseaba poder hablar y decirle lo contenta que se sentía al estar finalmente afuera. De su mamá, heredó la belleza y la dulzura del corazón y al igual que su padre, tiene el afán por ser firme e independiente,  por registrar toda la información y analizarla; Grace desmenuza lo que ve, especialmente lo que se mueve;  para ella, el movimiento es la forma. Con esos ojos como luceros, observa el ritmo de la vida: “Bella, todo en la vida es un vaivén, la vida es como el mar, hay olas que se retiran pero vuelven; la vida es como el sol, un día se va y otro día viene…” le digo secretamente al oído. A Grace le gusta experimentar con sus dedos tocando nuevas texturas, le agrada oír nuevos ruidos, y sonríe al moverse, rodando sin restricciones por su cuna. Aunque solo tiene  cinco meses, sabe muy bien lo que quiere: quiere comer, quiere que la carguen cuando ella lo decide, quiere que la dejen en paz cuando se cansa de los brazos, quiere en pocas palabras,  como Emiliano Zapata, “tierra y libertad”. Yo la miro a los ojos y encuentro un crisol de luz en su mirada; sus ojos son relámpago en reposo; en su fulgor hay un rayo dormido; su entornada sonrisa ilumina mis fines de semana, sus manos y pies sonrosados me hipnotizan y no quiero hacer nada sino contemplarla y decirle que es bella como una mañana de Abril;  Con Grace la luz del cielo se sosiega y anima; hay en la transparencia de sus ojos, la transparencia del silencio, o del grito; teniendo a Grace se me olvida el tiempo, pues con ella el tiempo se sacia y rebasa relojes; en la quietud absorta y en el torbellino de tener a Grace en mis brazos, se consumen sin sentirlo mis horas y los días; hoy escribo este texto para mi segunda nieta; no me avergüenza sentirme chocho y senil, confieso que soy feliz. ¿Sera que mi verdadera vocación es ser abuelo? Por muchos años llegué a pensar que la vida me debía mucho y que debía cobrarle caro; sin embargo con Grace le he quedado en deuda…

 

 

 

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